jueves, 19 de junio de 2014

Pedernales y su “velo de novia”.

Juan Llado 
Especial para  DESPIERTA PEDERNALES
       Santo Domingo

No es porque esa flor abunda en el remoto Pedernales que fácil se nota el embeleso de sus moradores con la quimera de su desarrollo turístico.  Es más bien porque su Cluster Turístico acaba de formular un nuevo Plan Estratégico que apunta hacia una boda feliz con esa evasiva meta.  Pero si el presente gobierno va a esperar a que termine el litigio de Bahía de las Águilas para iniciar allí cualquier proyecto turístico, a la novia la pueden dejar “con el moño hecho” y el velo puesto por mucho tiempo.



Pedernales, la sexta provincia en tamaño pero con apenas unos 32,000 habitantes, posee la clave del despegue turístico del suroeste.  En su espectacular Bahía de las Águilas los experticios turísticos han cifrado todas las esperanzas de que sea por ahí que este se inicie.  El presidente Medina alentó tales expectativas cuando durante su campaña electoral prometió concretarlo.  Ya en febrero de este año se refirió dos veces al asunto cuando repitió que no se había olvidado de la entrampada Bahía.  Pero la espera tiene ahora la cara todavía más larga.

Esa declaración del mandatario posiblemente haya sido motivada por la intención de responder a los anhelos turísticos de la región requiriendo oblicuamente de la justicia mayor presteza con el litigio sobre la propiedad de las tierras de la Bahía.  Recientemente la Octava Sala del Tribunal de Tierras fijó para el 25 de agosto próximo el fallo correspondiente, pero nadie puede predecir cuánto tiempo duraría el proceso de las apelaciones si todos los títulos fraudulentos se declararan nulos.  Por otro lado, el Primer Tribunal Colegiado de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional declaró, por cuarta vez, extinta la acción penal contra los alegados perpetradores del fraude, pero la Fiscal del Distrito ha apelado la sentencia nuevamente.  Es posible que no se haya fallado el caso, con la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada, antes de que termine el presente período de gobierno.


Plan estratégico
La gente de Pedernales no quiere dejar pasar la oportunidad que representa la buena voluntad del presidente Medina hacia su terruño.  Por eso su Cluster Turístico se ha puesto las pilas y ha elaborado un nuevo Plan Estratégico de Desarrollo Turístico Sostenible que ha tomado en cuenta la situación de indefinición del caso de la Bahía y vislumbra ciertas alternativas viables para una ejecución inmediata.  Para definirlas adoptó la realista premisa de que la decisión de qué hacer en el área de Cabo Rojo-Bahía de las Águilas será una decisión del Gobierno. El clúster tendría muy poca influencia en la misma.

No es solo el litigio de las tierras que entrampa a la bahía.  Es también la firme oposición de la comunidad ambientalista a que ahí se planten hoteles por temor a la contaminación del ecosistema.  El problema se torna más complejo porque la propuesta ambientalista de que sea en Cabo Rojo donde ocurra el desarrollo está enmarañada por una concesión minera cuya rescisión socavaría la imagen de un país con buena seguridad jurídica. Y a eso se añade el uso del puerto para exportar la bauxita y la piedra caliza. Solo el Gobierno puede enfrentar tales obstáculos. 

Bajo estas circunstancias, la decisión fundamental del Plan tiene que ver con el posicionamiento de mercado del destino.  Siguiendo la recomendación del Ministerio de Turismo, Pedernales ha decidido abandonar la vieja fijación en el ecoturismo para posicionarse como un destino de turismo de naturaleza de alto estándar.  Esto reconoce que sus playas son su mayor atractivo, pero también hace justicia al hecho de que, siendo el 70% de su territorio área protegida, sus montañas, islas y endemismo son complementos muy atractivos al “sol y playa”. 

Con tal posicionamiento la preparación del municipio cabecera para el desarrollo turístico exige pensar fuera del cajón.  En consecuencia, el Plan Estratégico comienza con adoptar la meta de hacer de Pedernales el primer destino turístico carbono neutro del país.  La meta adicional es la de reconvertir todos sus hoteles y restaurantes en establecimientos “verdes” y aplicar una arborización masiva a la ciudad en la que el “velo de novia” juegue un papel central.  La “limpieza ambiental” se lograra en el municipio con una campaña de concientización de la población, un proyecto para reducir los ruidos de las motocicletas y con cestos de flores y de basura en todos los postes del alumbrado público.

Todo eso impactará en la naturaleza del producto turístico municipal.  Pero son las obras que se vislumbran para el frente marino las que acabarían por transformar un pueblito tranquilo y somnoliento en un edén vacacional que apele a los turistas que no gusten del mundanal ruido de un vasto desarrollo en la Bahía.  La idea es que la ciudad pase a ser un destino vacacional por sí misma, siendo sede de la tranquilidad regional y orfebre de la relajación que induce el descanso.
A razón de que los sucesivos huracanes de los últimos tiempos han hecho estragos en la playa, la primera obra del frente marino será su regeneración y acondicionamiento.  Eso requerirá del bombeo de arena hacia la orilla,  la remoción de la grava existente y de un espigón que estabilice la arena. Al finalizar el trabajo Pedernales contaría con una playa de por lo menos un kilómetro de largo con un balneario dulce y acogedor, lo que lo convertirá en el único que hará frontera con Haití.
Una segunda obra de conexa importancia será la de un paseo-malecón.

Los pedernalenses aspiran a ser originales también en esto.  No quieren una calle pavimentada o de cemento que bordee la orilla de la playa para que los vehículos entorpezcan la atmosfera de relajación.  Quieren un paseo o rambla arborizada ñya sea de madera, ladrillos o algún otro material benignoódonde los transeúntes y ciclistas sean dominantes.  El mobiliario urbano de su entorno debe arrullar y acoger con suave encanto.

El paquete del frente marino lo completará un muelle-atracadero desde donde puedan operar catamaranes,  ferries y otras pequeñas embarcaciones, algunos de los cuales podrían llevar y traer turistas de Jacmel.  Sin olvidar que Pedernales es uno de los más importantes cotos de pesca del país, la marina es el complemento obligado.  El clúster sueña con un litoral citadino preñado de yates y veleros que pongan gracia y elegancia en los mares vecinos.

Cruceros
Se espera finalmente que los cruceros comiencen a visitar en el mediano plazo. El clúster ha descubierto que la Autoridad Nacional de Asuntos Marítimos  (Anamar) ha diseñado un muelle y una terminal para cruceros que anclarían en las inmediaciones de La Cueva. Como el proyecto comporta una relativamente baja inversión y puede completarse antes de que finalice el actual periodo de gobierno, el clúster ansía que el presidente Medina lo apadrine para detonar en grande el turismo en el suroeste.

La visión del clúster es pragmática y realista.  Para no esperar el desenlace del litigio de Bahía de las Águilas ha concebido una alternativa viable para el presente gobierno.  Ahora falta que este la acoja y cumpla así con sus promesas electorales de campaña.  Solo haciendo esos sueños realidad el velo de la novia traería matrimonio y felicidad a los pedernalenses.


El autor es experto en turismo.

 
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