lunes, 21 de abril de 2014

IGNORANCIA.

Por Fernando de Carrizal

Todos somos ignorantes de lo que no sabemos, desconocerlo es estúpido. FS.

La palabra ignorancia, viene del latín “ignorare”, que significa no saber. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española plantea varias acepciones, la primera establece que ignorancia es: Falta de ciencia, de letras y noticias, general o particular.


La ignorancia, provoca una enfermedad tan grave y difícil de curar, como la envidia y el odio, este puede ser entre personas o entre personas y culturas o entre culturas.

Entre personas y culturas, cuando una persona rechaza de plano las costumbres y hábitos de todo un pueblo.

Entre culturas, cuando un pueblo rechaza las costumbres y hábitos de otro; pero esto es más frecuente entre individuos de una misma comunidad y que interactúan en oficios o profesiones comunes o también entre amigos(as), que comparten en áreas de esparcimiento social. 

Los debates entre personas sobre temas diferentes del saber humano, son tan distintos y tan variados, como una discusión que ocurrió entre jóvenes adolescentes en el parque 19 de Marzo de la sesquicentenaria Ciudad de Azua de Compostela de los años 60s, el motivo del debate era, saber la cantidad de cajas de cartón que se necesitarían para cubrir toda la superficie de la montaña que se ve, al norte del municipio de Azua, los mozos comenzaron a decir diferentes cifras muy grandes, hablaban de millones de cajas de cartón para poder cubrir la superficie de gran parte de la cordillera central, mientras más cifras decían, más discusión había, hasta que por casualidad, por allí pasaba Don Camilo Sanchez, que tenía la muy bien ganada fama  de desenredar las intríngulis más difíciles que se le pudieran presentar, de inmediato los mozalbetes lo abordaron, con la convicción de que Don Camilo resolvería el problema y sería justo en su decisión, de inmediato uno de ellos se adelantó y le plateó la hipótesis a demostrar, no sin antes decirle que eso era un motivo de discusión entre ellos, “ cuantas cajas de cartón, se necesitan para cubrir toda la superficie de esa montaña”, Don Camilo Sanchez, ni corto ni perezoso, les contesto “ con una sola caja de cartón, que sea más grande que la montaña”, todos aceptaron como buena y valida la respuesta de esa gloria del folclore Compostelano.

Los muchachos ignoraban el principio geométrico que establece, que la envuelta, es menor que la envolvente, bien conocido por el maestro Camilo, en el cual se basaba para dar una respuesta inmediata.

Todos hemos tenido competencias desde el momento mismo del nacimiento y a veces antes de este, cuando de embarazo múltiple se trata. Se compite entre hermanos, sobre todo cuando los separan pocos años y están en el mismo nivel escolar o muy cerca uno del otro y mucho mas se compite entre amigos y amigas en el área del saber, todos quisiéramos estar en la pizarra de méritos todos los meses, que bueno que así sea, si la competencia  es sana.

 Se compite por amar, se compite por tener, se compite en el deporte y muchas competencias más. Todas son capaces de causar una envidia enfermiza, pero no imposible de curar, si se tiene paciencia y perseverancia. La más difícil de curar es la envidia que nace por la falta de conocimiento del que la sufre, ya que no lo puede comprar, aunque encuentre “el dorado “, que causó la desaparición de muchos Europeos en las selvas suramericanas en el siglo XVI. 
Los grupos siempre tienen de todo, los que están en la punta de la pirámide del saber, los del medio y los de la base, que por cierto es muy ancha, en esta base se encuentra siempre la madre y el padre de la ignorancia, pero no es competitiva, no debate sobre el saber, los que se juntan y discuten son los de la punta y los del medio de la pirámide.

 Un debate entre alumnos de la secundaria sobre el “teorema de Pitágoras”, hay uno de la base piramidal, que no entiende ni papa, de ese asunto y para no dejar que pase como el tosco, torpe, zafio, cabeza hueca y envidioso que es, termina boicoteando el debate, preguntando algo que oyó en boca de otro” a que ustedes no saben de quien es la flota del mar muerto”.  Emmanuel Kant decía, “es imposible refutar al ignorante en una discusión. Estoy totalmente de acuerdo con este pensamiento del padre de la filosofía moderna y le agregaría, porque como nunca sabe nada, salpica con su bilis todo lo que le rodea.

Un amigo abogado en ejercicio de los tribunales de la Republica, me ha dicho en varias ocasiones, que prefiere un juez corrupto, antes que un Juez ignorante. Cuando le he preguntado ¿Por qué, si los dos son malos?, me ha contestado, ciertamente los dos son malos; pero el corrupto es menos malo, porque conoce el derecho y el ignorante cree conocerlo, no se esfuerza por aprenderlo y nunca te imaginas de qué lado viene, se comportan como los malos árbitros, que no le cantan tres strikes consecutivos a ningún bateador, aunque los dos últimos sean fotocopias del anterior.

Baltazar Gracián, autor entre otras obras del “arte de la prudencia”, plantea lo siguiente: la ignorancia es presumir de saber, y muchos sabrían si no pensasen que saben.



 
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