viernes, 13 de septiembre de 2013

Estrés y burocracia laboral.

Por Emilia Santos Frías

Vivimos en una sociedad de consumo, tan demandante que es capaz de afectar la salud de sus pobladores.  Carente en la garantía de derechos; desempleo; alto costos de los servicios básicos e inseguridad ciudadana. Aún así, es una sociedad exigente. Exige intelectualidad a quienes forman parte del sector laboral, aunque los salarios sean bajos.


Por supuesto, estas y muchas otras razones, algunas asociadas a la personalidad, llevan al ser humano a padecer de estrés malo; perjudicial para la salud mental, licencioso para el clima laboral.

Por todo eso, el psiquiatra César Mella Mejías, lo define como la reacción de emergencia de un organismo sometido a diferentes tipos de presiones. Y lo presenta como el fruto de las tantas noticias terribles y situaciones desagradables que vivimos cada día. En consecuencia al llegar al trabajo las personas se descargan con quienes comparten. Distinto al estrés positivo que como su nombre lo indica aporta beneficios.

El estrés laboral, hace que quien lo padece actué  de manera malsana con sus compañeras y compañeros de labores. Le lleva a crear situaciones y crisis. ¿Quién no ha padecido por la burocracia  implantada por el personal de las oficinas públicas; los cuellos de botella y las tácticas beligerantes, ejecutadas por su estrés?, allí las secretarias y choferes “nombran y cancelan”, gracias a su lengua y enllavadura con quienes dirigen. Además, este personal se cree todològos. ¿Quién no ha sido víctima de quienes manejan caja chica, combustibles, ticket y deben suministrar los famosos viáticos?; ahí si hay energía, pero generalmente, no es positiva.

Por otro lado, el psicólogo Pedro Acosta, indica que estas  personas, son seres agresivos, hipersensibles, irritables, resentidos y temerosos. En consecuencia, ya tenemos una idea de las cosas son capaces de hacer o provocar en un ambiente laboral.

Mientras que,  para el doctor José Díaz, el estrés es la epidemia del siglo XXI. Una enfermedad producto de la modernidad, pero matizada por la pobreza.  Sin embargo, puede padecerla desde el ejecutivo, hasta la madre soltera; las personas desempleadas; quienes viven en precariedad; los expuestos a ruidos y contaminación, entre otros.

El político responsable no escapa del estrés malo. Ese es el tipo que no que no puede ser controlad; que  sobrecarga a la persona de estímulos, manifiesta el doctor Díaz. Lo penoso es que esos políticos, son pocos.
Sus síntomas son variados, desde deseo constante de orinar, sudoración, piel fría, músculos tensos, melancolía, fatiga, ansiedad, insomnio, dolores musculares, cambios de hábitos alimenticios, aceleración del ritmo cardíaco, hasta trastornos gastrointestinales.

Por esta razón, el médico José Díaz, recomienda hacer ejercicio; poseer una buena respiración; viajar; usar la imaginación, es decir ejercitar la mente; hacer uso de la musicoterapia, pero sobre todo: manejar las emociones, no que ella sean quienes nos manejen.

Igualmente, el psiquiatra Mella Mejías, recomienda  leer temas de autoayuda; jugar con los hijos e hijas, así como con los animales favoritos; reír; tomar vacaciones; dormir las horas que requiera el cuerpo; comer de forma balanceada; aprender a contemplar lugares que  sean agradables a nuestros ojos, pero sobre todo perdonar. Y yo agrego: perdonar, es un ejercicio difícil, pero sanador y vale la pena practicarlo.

Otros sabios consejos: eliminar las fuentes de tensión que nos producen nuestras familias y asociarnos a personas positivas. “podemos ser mejores…la vida es un largo proceso de enseñanza aprendizaje, la mente es tan poderosa, que bien entrenada es capaz de transformar positivamente nuestras vidas”
 ¡Sigamos el vuelo de nuestras vidas; contribuyamos  a crear y mantener estilos de vidas saludables para nosotros y nuestros semejantes!.

La autora es Educadora, Periodista y Abogada.

 
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